-"El curioso mundo en el que vivimos es más maravilloso que conveniente, más hermoso que útil, más digo de ser admirado que disfrutado y usado", H.D.Thoreau.
Más hermoso que útil, y teniendo en cuenta la situación actual parece que dicho pensamiento no caló en el imaginario de los que dirigen los hilos de la sociedad moderna. Dicha sociedad, industrial o posindustrial, podríamos decir, resumiendo la Historia, que nace de la Ilustración, del Positivismo, del Racionalismo, del Cientificismo. Acuediendo a Descartes, observaremos que los inicios de la Sociedad Industrial no tenían el mismo concepto del mundo que tenía el autor de Walden y Desobediendia Civil.
-"Podríamos aprovecharnos del mismo modo en todos los usos apropiados, y de esa suerte convetirnos en dueños y poseedores de la naturaleza", "la invención de infinitud de artificios que nos permitirían gozar sin ningún trabajo de los frutos de la tierra y de todas las comodidades que hay en ella" determinaba Descartes en su Discurso del Método, sustituyendo la fé en Dios por la fé en la Ciencia. De eso se trata realmente, de una sustitución, del mismo modo que el concepto de fé se transformó en razón, la sociedad sufrió numerosas transformaciones que hoy en día están tan asumidas por las masas que ya ni siquiera se plantean críticamente. Es llamativo observar cómo los medios de adoctrinamiento han creado un dualismo que enfrentan Ciencia y Religión, sirviéndose de dualismos del tipo creacionismo-evolucionismo... La figura o institución que ha sustituido a la Iglesia es obviamente el Estado, y lo que antes era una confesión ante el cura hoy en día es una consulta con el psicólogo (homologado por el academicismo estatal); lo que antes era la Inquisición es hoy en día el Ministerio de Justicia (órgano del Estado); los mensajes adoctrinadores que se recibían antes en misa se multiplican en la televisión (gestionados por licencias administrativas estatales); el lenguaje complicado sólo interpretable por los doctos de las universidades católicas se transforma en lenguaje científico sólo interpretable por doctos universitarios estatales; y así un largo número de ejemplos.
El miedo a la muerte, producido por el pensamiento simbólico de la Humanidad, que nos ha permitido ser conscientes de nosotros mismos, era y es solucionado en las religiones por la figura del paraíso o de la reencarnación, mientras que en la nueva sociedad, es la medicina y el resto de ciencias biológicas, las que nos otorgan una nueva solución, como escribió Descartes, -"podríamos librarnos de una infinitud de enfermedades, tanto del cuerpo como del espíritu, y hasta quizá de la debilidad que la vejez nos trae". El mismo autor, relacionó Estado e Iglesia del siguiente modo, -"Obedecer a las leyes y costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en que Dios me ha concedido la gracia de que me instruyera desde niño".
Ya observó Foucault que "a partir de los siglos XVIII y XIX hubo un verdadero desbloqueo tecnológico de la productividad del saber" y que "las relaciones de porder son por encima de todo productivas". Este desbloqueo productivista ha permitido concentrar unas cuotas de control, impensables para las Iglesias, en manos de los Estados, que junto a los sistemas políticos parlamentaristas, desvinculan completamente a los individuos de sus relaciones sociales, permitiendo que unos representantes las realicen en nombre de ellos. Decía también Foucault que aunque "sabemos perfectamente que no son los gobernantes quienes detentan el poder", "la revolución no puede pasar sino por la eliminación del aparato de justicia" uno de los pilares del estatismo contemporáneo. Pues como apunta García-Trevijano "la voluntad general es un concepto tan oscuro como inútil".
Son exáctamente los mismos síntomas que padecía la población ante el creciente poder de la Iglesia en tiempos pasados, los que hoy en día sentimos frente al Estado, y más radicalmente frente a los supraestados, que se permiten la desvergüenza de llamarse democráticos sin tan siquiera fingir la pantomima de las papeletas en las urnas, como por ejemplo ha ocurrido recientemente con la aprobación del Tratado de Lisboa, que impone una constitución europea de manera autoritaria y engañosa, así como su próxima modificación tributaria justificada como solución a la crisis programada que vivimos actualmente. El camino del cristianismo nos valdrá también como ejemplo de que siempre que se detenta el poder, se hará necesario para no perderlo, seguir acumulando más del mismo, hasta el punto en que se haga incontrolable e injusto, pues como dice Trevijano, "todo se complicó desde que la libertad del Estado, para ser efetiva, tuvo que suprimir la libertad de acción de los particulares sometidos a su imperio territorial", "las fuerzas sociales que crearon el Estado, se pueden imaginar, sin dificultad, no fueron las clases indigentes, sino las poseedoras del saber y del poder...La clase sacerdotal fundó la obligación de obedecer al Estado en nociones de tipo religioso". Tenemos que partir de la idea objetiva del porqué de la fundación de los Estados, y de nuevo Trevijano nos da una lógica respuesta, "mientras la comunidad es pobre y no produce excedentes no siente la necesidad de organizar de modo permanente su defensa", de modo que trs la Revolución Industrial, y la mercantilización de la naturaleza en todos sus campos, la necesidad de creación de mecanismos de Defensa, es decir, de Estados, se disparan, y se demuestra de ese modo lo que Gustavo Bueno opina de los mismos, "un Estado de Derecho sin las armas es puro papel mojado".
Esa es la realidad, el progreso de la eficiencia de los medios productivos, provenientes de la Revolución científica, seguida de la Revolucón Industrial, es el que permite una acumulación de excedentes de un modo tan brutal que hace necesario a la par, una brutal militarización de la sociedad, y es esa militarización lo que hoy conocemos por Estado. La baza tecnológica es precisamente la gran diferencia que existe entre los mecanismos de dominacion de la Iglesia respecto al Estado, y es lo que le hace más potente.
El final de la Historia está servido en bandeja, y aunque todavía no realizado, como adoctrina el pelele del totalitarismo norteamericano F.Fukuyama, sino como el maestro del autoritarismo Lenin suspiró, "el principio de este feliz tiempo, cuendo la política retrocederá al trasfondo... y los ingenieros y agrónomos tendrán la mayor parte de la palabra", es decir, lo que está por venir es una Tecnocracia Global descubierta, en oposición a la encubierta actual por el asesorismo científico, y que será impuesta ideológicamente por las mutaciones que padecerán las actuales Organizaciones Internacionales, incluidas las repulsivas ONG´s. Y esas transformaciones no terminarán con los Estados, sino que crearán algo más monstruoso, un único megaEstado, que tenderá precisamente a utilizar el mundo y a despreciar la hermosura del mismo.
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