*Advierto que el debate sobre los métodos del Unabomber podría ser desarrollado en cualquier momento, aunque reconociendo que con cierto miedo, sobre todo teniendo en cuenta la aparición de esa figura jurídica que lleva al sistema de dominación a límites nunca antes desarrollados, la -apología-, clarísimo atentado a la libertad de conciencia, uno de los grandes males que asolan hoy día a las sociedades modernas tecno-industriales. Como decía A.Camus en su obra El Hombre Rebelde, -"En el tiempo de las ideologías hay que ponerse en regla con el crimen".
Personalmente considero que nos encontramos ante una problemática tecnológica, frente a la que el orden moral, la política o la filosofía no tienen mucho que hacer. En palabras de M.Amorós, -"Si la realidad social no está madura para los avances técnicos que llaman a la puerta tanto peor para la realidad, porque será devastada por ellos". Una sociedad basada en el desarrollo tecnológico adopta formas de lo que Lewis Mumford denominaba -megamáquina social-, y en ella, como en cualquier máquina que se pretenda que funcione eficientemente, se produce un fenómeno de estandarización. Ese proceso es el que fulmina la libertad de conciencia, de modo que, como observó T.Adorno, -"La estandarización obliga al sujeto a elegir entre la mercantilización o la esquizofrenia". Es la estandarización, por tanto, proveniente de la necesidad de funcionamiento de la megamáquina, la que provoca la sobresocialización de los individuos y de sus particulares libertades de conciencia. El resto de individuos y de colectividades, que estén en desacuerdo con las obligaciones ideológicas del sistema tecno-industrial se verán avocados a la marginalización dentro de la sociedad en la que planteen sus oposiciones, pues sus contraindicaciones perjudican el buen funcionamiento de lo que la mayoría considera como sociedad ideal. Como apuntó J.Cammate, -"...el obrero tiende a ser domesticado puesto que considera la dominación del capital como un fenómeno natural, en una etapa posterior, cuando pasa de ser simplemente un productor a productor-consumidor", o como dicen ahora los modernitos, prosumidor.
Ante está obligatoriedad de alienación total me pongo de parte de M.Stirner, cuando dice: -"A mi individualidad no quiero que la toquen, pues la individualidad es precisamente lo que la sociedad reprime y se propone sujetar a su poder". Así como actualmente la crítica sobresocializada ataca únicamente a las multinacionales como instrumento del capitalismo, pero deja a los Estados como salvadores de la humanidad, esa misma crítica generalizada ataca constantemente a la individualidad, tachándola de egoísmo, como si el egoísmo fuera "malo" per se. M.Rothbard opinaba que -"Cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo", mientras que O.Wilde escribía -"El individualismo no ejerce compulsión sobre el hombre. Por el contrario, dice al hombre que no debe permitir que se ejerza ninguna compulsión sobre él". Pues bien, esa -compulsión- es la que ejerce el sistema industrial mediante el par estatismo-capitalismo sobre todos y cada uno de nosotros, y si por un lado es cierto que dicha presión es necesaria para que el sistema funcione correctamente, no es menos cierto que somos nosotros los que individualmente tenemos el derecho y la obligación de plantearnos si ese es el sistema en que queremos vivir.
Como reflexionaba H.D.Thoreau -"La mayoría de los lujos, y muchas de las llamadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, si no que resultan verdaderos obstáculos para la elevación de la humanidad". La clave del sistema actual, como ya he dicho, es el desarrollo tecnológico, pues es el que ha permitido a la clase dominante transmitir su doctrina autoperpetuadora del poder al resto de los individuos, de modo que cuando éstos se asocian para criticar al sistema lo hacen de una manera que nunca violenta las bases de las estructuras de poder. Podemos clasificar, o mejor, escindir, como hace la Ciencia (concepto ilógico derivado del monoteísmo religioso), en dos puntos a los mecanismos que posee el sistema actual para imponer, por medio de la tecnología, su poder:
- medios represivos (ejército, policía, cárceles, leyes, sanciones...) y,
- medios adoctrinadores (escuela, universidad, cine, prensa, radio, www, TV...).
No será cuestión de illuminatis, ni de masones, ni de sionistas, ni de extraterrestres, ni de 2012´s, ni de intraterrenos, ni de islamistas... si no que como explicaba W.Benjamin -"Toda guerra venidera será a la vez una rebelión de esclavos de la técnica". La ONU, como representante de la oligarquía global del sistema tecno-industrial, ya lo ha dejado claro, sólo hay que querer entenderlo: -"En la actualidad, el control de la tecnología constituye el instrumento más importante y la piedra angular de la lucha por el poder. Quienes controlan la tecnología están en una posición privilegiada para controlar la distribución internacional del ingreso".
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