Afirmar que la moralidad es algo que depende de la comprensión humana es, cuando menos, una hipérbole. Pretender sustituir una moralidad por otra, como mucho, es una metáfora. Y, sentir que se obra moralmente, es una redundancia.
Afirmar que es necesaria la organización de un grupo social humano es, cuando menos, realista. Pretender sustituir un sistema de organización por otro, como mucho, es una necesidad. Y, sentir que hay sacrificio personal en el esfuerzo colectivo, es inevitable.
En estos días, donde afloran más que nunca las traiciones del lenguaje, las bajezas del pensamiento simbólico y los escombros de la razón instrumental, nos acercamos más a lo primitivo, alejándonos de las ideologías y recurriendo al clan, en una dialéctica menos global y más realista. Es más agradable vivir en los conceptos que en el suelo, más aún teniendo en cuenta que los primeros se moldean siempre a gusto del consumidor, mientras que el modelado del segundo en muchas ocasiones, escapa a la voluntad humana. La realidad nos obliga, la moral nos sugiere.
Enseñanza pública, democracia islámica, Teoría del Todo, los mercados, los Estados... desarrollismo, tecnocracia, colonialismo, fé... Cuando observamos a nuestro alrededor nos perdemos y cuando miramos en nuestro interior nos cegamos, y ¿no hay más...?.
Socialistas indignados con los "recortes" en educación, pero llevando a sus hijos a universidades privadas; repitiendo que la sanidad pública es un orgullo nacional y elogiando repetidamente el trato recibido en una clínica privada; criticando la incultura de unos dirigentes democráticos y asumiendo que el sumum de la civilización es la organización democrática.
Populares acusadores de la ingeniería social de la socialdemocracia, yendo todos los domingos a misa; alertando del enorme gasto público, y exigiendo que sus policías lleven chalecos antibalas; contrariados por la segregación de España, y encantados de ceder soberanía a las organizaciones internacionales.
Algo huele mal, y no es el cambio climático, ni la nacionalidad de Obama, ni la desaparicón de Gabilondo ni la senilidad de Carrascal. El puzzle entero apesta a basura orgánica, y ya que está de moda, reciclémoslo.
El conocimiento es poder; el poder corrompe; ergo el conocimiento corrompe, tanto como la moralidad se aleja irrealmente de la realidad. Y más cuando el conocimiento es inevitablemente injusto, y nos encontramos inmersos en un gobierno de astutos, como el moral Platón apuntaba.
PROCOLAPSO
jueves, 15 de septiembre de 2011
viernes, 17 de diciembre de 2010
"MÁS HERMOSO QUE ÚTIL"
-"El curioso mundo en el que vivimos es más maravilloso que conveniente, más hermoso que útil, más digo de ser admirado que disfrutado y usado", H.D.Thoreau.
Más hermoso que útil, y teniendo en cuenta la situación actual parece que dicho pensamiento no caló en el imaginario de los que dirigen los hilos de la sociedad moderna. Dicha sociedad, industrial o posindustrial, podríamos decir, resumiendo la Historia, que nace de la Ilustración, del Positivismo, del Racionalismo, del Cientificismo. Acuediendo a Descartes, observaremos que los inicios de la Sociedad Industrial no tenían el mismo concepto del mundo que tenía el autor de Walden y Desobediendia Civil.
-"Podríamos aprovecharnos del mismo modo en todos los usos apropiados, y de esa suerte convetirnos en dueños y poseedores de la naturaleza", "la invención de infinitud de artificios que nos permitirían gozar sin ningún trabajo de los frutos de la tierra y de todas las comodidades que hay en ella" determinaba Descartes en su Discurso del Método, sustituyendo la fé en Dios por la fé en la Ciencia. De eso se trata realmente, de una sustitución, del mismo modo que el concepto de fé se transformó en razón, la sociedad sufrió numerosas transformaciones que hoy en día están tan asumidas por las masas que ya ni siquiera se plantean críticamente. Es llamativo observar cómo los medios de adoctrinamiento han creado un dualismo que enfrentan Ciencia y Religión, sirviéndose de dualismos del tipo creacionismo-evolucionismo... La figura o institución que ha sustituido a la Iglesia es obviamente el Estado, y lo que antes era una confesión ante el cura hoy en día es una consulta con el psicólogo (homologado por el academicismo estatal); lo que antes era la Inquisición es hoy en día el Ministerio de Justicia (órgano del Estado); los mensajes adoctrinadores que se recibían antes en misa se multiplican en la televisión (gestionados por licencias administrativas estatales); el lenguaje complicado sólo interpretable por los doctos de las universidades católicas se transforma en lenguaje científico sólo interpretable por doctos universitarios estatales; y así un largo número de ejemplos.
El miedo a la muerte, producido por el pensamiento simbólico de la Humanidad, que nos ha permitido ser conscientes de nosotros mismos, era y es solucionado en las religiones por la figura del paraíso o de la reencarnación, mientras que en la nueva sociedad, es la medicina y el resto de ciencias biológicas, las que nos otorgan una nueva solución, como escribió Descartes, -"podríamos librarnos de una infinitud de enfermedades, tanto del cuerpo como del espíritu, y hasta quizá de la debilidad que la vejez nos trae". El mismo autor, relacionó Estado e Iglesia del siguiente modo, -"Obedecer a las leyes y costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en que Dios me ha concedido la gracia de que me instruyera desde niño".
Ya observó Foucault que "a partir de los siglos XVIII y XIX hubo un verdadero desbloqueo tecnológico de la productividad del saber" y que "las relaciones de porder son por encima de todo productivas". Este desbloqueo productivista ha permitido concentrar unas cuotas de control, impensables para las Iglesias, en manos de los Estados, que junto a los sistemas políticos parlamentaristas, desvinculan completamente a los individuos de sus relaciones sociales, permitiendo que unos representantes las realicen en nombre de ellos. Decía también Foucault que aunque "sabemos perfectamente que no son los gobernantes quienes detentan el poder", "la revolución no puede pasar sino por la eliminación del aparato de justicia" uno de los pilares del estatismo contemporáneo. Pues como apunta García-Trevijano "la voluntad general es un concepto tan oscuro como inútil".
Son exáctamente los mismos síntomas que padecía la población ante el creciente poder de la Iglesia en tiempos pasados, los que hoy en día sentimos frente al Estado, y más radicalmente frente a los supraestados, que se permiten la desvergüenza de llamarse democráticos sin tan siquiera fingir la pantomima de las papeletas en las urnas, como por ejemplo ha ocurrido recientemente con la aprobación del Tratado de Lisboa, que impone una constitución europea de manera autoritaria y engañosa, así como su próxima modificación tributaria justificada como solución a la crisis programada que vivimos actualmente. El camino del cristianismo nos valdrá también como ejemplo de que siempre que se detenta el poder, se hará necesario para no perderlo, seguir acumulando más del mismo, hasta el punto en que se haga incontrolable e injusto, pues como dice Trevijano, "todo se complicó desde que la libertad del Estado, para ser efetiva, tuvo que suprimir la libertad de acción de los particulares sometidos a su imperio territorial", "las fuerzas sociales que crearon el Estado, se pueden imaginar, sin dificultad, no fueron las clases indigentes, sino las poseedoras del saber y del poder...La clase sacerdotal fundó la obligación de obedecer al Estado en nociones de tipo religioso". Tenemos que partir de la idea objetiva del porqué de la fundación de los Estados, y de nuevo Trevijano nos da una lógica respuesta, "mientras la comunidad es pobre y no produce excedentes no siente la necesidad de organizar de modo permanente su defensa", de modo que trs la Revolución Industrial, y la mercantilización de la naturaleza en todos sus campos, la necesidad de creación de mecanismos de Defensa, es decir, de Estados, se disparan, y se demuestra de ese modo lo que Gustavo Bueno opina de los mismos, "un Estado de Derecho sin las armas es puro papel mojado".
Esa es la realidad, el progreso de la eficiencia de los medios productivos, provenientes de la Revolución científica, seguida de la Revolucón Industrial, es el que permite una acumulación de excedentes de un modo tan brutal que hace necesario a la par, una brutal militarización de la sociedad, y es esa militarización lo que hoy conocemos por Estado. La baza tecnológica es precisamente la gran diferencia que existe entre los mecanismos de dominacion de la Iglesia respecto al Estado, y es lo que le hace más potente.
El final de la Historia está servido en bandeja, y aunque todavía no realizado, como adoctrina el pelele del totalitarismo norteamericano F.Fukuyama, sino como el maestro del autoritarismo Lenin suspiró, "el principio de este feliz tiempo, cuendo la política retrocederá al trasfondo... y los ingenieros y agrónomos tendrán la mayor parte de la palabra", es decir, lo que está por venir es una Tecnocracia Global descubierta, en oposición a la encubierta actual por el asesorismo científico, y que será impuesta ideológicamente por las mutaciones que padecerán las actuales Organizaciones Internacionales, incluidas las repulsivas ONG´s. Y esas transformaciones no terminarán con los Estados, sino que crearán algo más monstruoso, un único megaEstado, que tenderá precisamente a utilizar el mundo y a despreciar la hermosura del mismo.
Más hermoso que útil, y teniendo en cuenta la situación actual parece que dicho pensamiento no caló en el imaginario de los que dirigen los hilos de la sociedad moderna. Dicha sociedad, industrial o posindustrial, podríamos decir, resumiendo la Historia, que nace de la Ilustración, del Positivismo, del Racionalismo, del Cientificismo. Acuediendo a Descartes, observaremos que los inicios de la Sociedad Industrial no tenían el mismo concepto del mundo que tenía el autor de Walden y Desobediendia Civil.
-"Podríamos aprovecharnos del mismo modo en todos los usos apropiados, y de esa suerte convetirnos en dueños y poseedores de la naturaleza", "la invención de infinitud de artificios que nos permitirían gozar sin ningún trabajo de los frutos de la tierra y de todas las comodidades que hay en ella" determinaba Descartes en su Discurso del Método, sustituyendo la fé en Dios por la fé en la Ciencia. De eso se trata realmente, de una sustitución, del mismo modo que el concepto de fé se transformó en razón, la sociedad sufrió numerosas transformaciones que hoy en día están tan asumidas por las masas que ya ni siquiera se plantean críticamente. Es llamativo observar cómo los medios de adoctrinamiento han creado un dualismo que enfrentan Ciencia y Religión, sirviéndose de dualismos del tipo creacionismo-evolucionismo... La figura o institución que ha sustituido a la Iglesia es obviamente el Estado, y lo que antes era una confesión ante el cura hoy en día es una consulta con el psicólogo (homologado por el academicismo estatal); lo que antes era la Inquisición es hoy en día el Ministerio de Justicia (órgano del Estado); los mensajes adoctrinadores que se recibían antes en misa se multiplican en la televisión (gestionados por licencias administrativas estatales); el lenguaje complicado sólo interpretable por los doctos de las universidades católicas se transforma en lenguaje científico sólo interpretable por doctos universitarios estatales; y así un largo número de ejemplos.
El miedo a la muerte, producido por el pensamiento simbólico de la Humanidad, que nos ha permitido ser conscientes de nosotros mismos, era y es solucionado en las religiones por la figura del paraíso o de la reencarnación, mientras que en la nueva sociedad, es la medicina y el resto de ciencias biológicas, las que nos otorgan una nueva solución, como escribió Descartes, -"podríamos librarnos de una infinitud de enfermedades, tanto del cuerpo como del espíritu, y hasta quizá de la debilidad que la vejez nos trae". El mismo autor, relacionó Estado e Iglesia del siguiente modo, -"Obedecer a las leyes y costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en que Dios me ha concedido la gracia de que me instruyera desde niño".
Ya observó Foucault que "a partir de los siglos XVIII y XIX hubo un verdadero desbloqueo tecnológico de la productividad del saber" y que "las relaciones de porder son por encima de todo productivas". Este desbloqueo productivista ha permitido concentrar unas cuotas de control, impensables para las Iglesias, en manos de los Estados, que junto a los sistemas políticos parlamentaristas, desvinculan completamente a los individuos de sus relaciones sociales, permitiendo que unos representantes las realicen en nombre de ellos. Decía también Foucault que aunque "sabemos perfectamente que no son los gobernantes quienes detentan el poder", "la revolución no puede pasar sino por la eliminación del aparato de justicia" uno de los pilares del estatismo contemporáneo. Pues como apunta García-Trevijano "la voluntad general es un concepto tan oscuro como inútil".
Son exáctamente los mismos síntomas que padecía la población ante el creciente poder de la Iglesia en tiempos pasados, los que hoy en día sentimos frente al Estado, y más radicalmente frente a los supraestados, que se permiten la desvergüenza de llamarse democráticos sin tan siquiera fingir la pantomima de las papeletas en las urnas, como por ejemplo ha ocurrido recientemente con la aprobación del Tratado de Lisboa, que impone una constitución europea de manera autoritaria y engañosa, así como su próxima modificación tributaria justificada como solución a la crisis programada que vivimos actualmente. El camino del cristianismo nos valdrá también como ejemplo de que siempre que se detenta el poder, se hará necesario para no perderlo, seguir acumulando más del mismo, hasta el punto en que se haga incontrolable e injusto, pues como dice Trevijano, "todo se complicó desde que la libertad del Estado, para ser efetiva, tuvo que suprimir la libertad de acción de los particulares sometidos a su imperio territorial", "las fuerzas sociales que crearon el Estado, se pueden imaginar, sin dificultad, no fueron las clases indigentes, sino las poseedoras del saber y del poder...La clase sacerdotal fundó la obligación de obedecer al Estado en nociones de tipo religioso". Tenemos que partir de la idea objetiva del porqué de la fundación de los Estados, y de nuevo Trevijano nos da una lógica respuesta, "mientras la comunidad es pobre y no produce excedentes no siente la necesidad de organizar de modo permanente su defensa", de modo que trs la Revolución Industrial, y la mercantilización de la naturaleza en todos sus campos, la necesidad de creación de mecanismos de Defensa, es decir, de Estados, se disparan, y se demuestra de ese modo lo que Gustavo Bueno opina de los mismos, "un Estado de Derecho sin las armas es puro papel mojado".
Esa es la realidad, el progreso de la eficiencia de los medios productivos, provenientes de la Revolución científica, seguida de la Revolucón Industrial, es el que permite una acumulación de excedentes de un modo tan brutal que hace necesario a la par, una brutal militarización de la sociedad, y es esa militarización lo que hoy conocemos por Estado. La baza tecnológica es precisamente la gran diferencia que existe entre los mecanismos de dominacion de la Iglesia respecto al Estado, y es lo que le hace más potente.
El final de la Historia está servido en bandeja, y aunque todavía no realizado, como adoctrina el pelele del totalitarismo norteamericano F.Fukuyama, sino como el maestro del autoritarismo Lenin suspiró, "el principio de este feliz tiempo, cuendo la política retrocederá al trasfondo... y los ingenieros y agrónomos tendrán la mayor parte de la palabra", es decir, lo que está por venir es una Tecnocracia Global descubierta, en oposición a la encubierta actual por el asesorismo científico, y que será impuesta ideológicamente por las mutaciones que padecerán las actuales Organizaciones Internacionales, incluidas las repulsivas ONG´s. Y esas transformaciones no terminarán con los Estados, sino que crearán algo más monstruoso, un único megaEstado, que tenderá precisamente a utilizar el mundo y a despreciar la hermosura del mismo.
TÉCNICA Y TECNOLOGÍA.
Partiendo de la base de que actualmente la Tecnología es el pilar fundamental sobre el que se producen los cambios y situaciones sociales, es objetivamente necesario entender la diferenciación entre los términos Técnica y Tecnología. Es el lenguaje, como resultado más preciso del pensamiento simbólico, el que nos dará la clave para conceptualizar el origen de la tecnología, de modo que podamos distinguir las características que diferencian a la sociedad técnica de la sociedad tecnológica (industrial o científica).
Rastreando la Historia, y reconociendo la hegemonía del imperio británico, observamos que si en España el uso de ambos términos es indeferenciado, esto no es así en otros países. En Francia, el término habitual es -técnica-, considerando la palabra -tecnología- como un anglicismo no recomendable, mientras que en UK, iniciador de la Revolución Industria,l es a la inversa, preponderando el uso del término -tecnología- frente a -técnica-.
Etimológicamente, dichos términos no son sinónimos, y su principal diferencia radica en la Revolución Científica, previa a la Revolución Industrial, es decir, en la aplicación técnica de los conocimientos científicos que dan lugar a la tecnología. Debido a esta correlación, algunos teóricos opinan que el término tecnología es ambiguo, y que su denominación exacta debería ser -Tecnociencia-. Dicho en otras palabras, la tecnología es la industrialización de la técnica, de manera paralela y metafórica al proceso de institucionalización de las creencias que dieron lugar a las religiones. Desde esta perspectiva la tecnología representa un nivel de desarrollo de la técnica en la que la alianza con la ciencia introduce un rasgo definitorio.
Como se sabe el pensamiento griego menospreciaba la técnica, lo práctico y consideraba superior la vida contemplativa o teorética. Platón y Aristóteles propusieron que ningún trabajador manual pudiera ser ciudadano; el trabajo artesanal y manual es vergonzoso y deformador. Teniendo en cuenta que detrás de todo avance en el conocimiento científico hay un desarrollo en el campo tecnológico, tal y como apunta Gustavo Bueno, así como que detrás de todo científico hay una ideología, podemos interpretar que la tecnología supone el mecanismo más eficaz para la expansión de las ideologías tras haber sido éstas justificadas por medio de la Ciencia. Tras la Ilustración, y el derrumbe de la filosofía como método alternativo del conocimiento, la "Ciencia" (concepto monoteista equívoco) monopoliza dicho proceso cognitivo, dando lugar al denominado fundamentalismo científico. Este fundamentalismo es el moderno argumento que utilizan las altas esferas del poder para implantar sus estructuras de dominación, al modo de las -revelaciones- dogmáticas de las diferentes religiones monoteístas. Un buen ejemplo de este asunto es la teoría del cambio climático antropogénico por el uso de combustibles fósiles, es decir, no se trata de cuestiones plenamente demostrables, como pueda ser un tema geométrico, sino la elección de unos datos, frente a la eliminación de otros, para apoyar una teoría que justifica la actuacción específica representada por la ideología que los decide. No hay datos definitivos que apoyen la teoría del IPCC, pero éste ha seleccionado los que le interesan, y les ha dado forma de Ciencia, de lo que llaman comunidad científica internacional. De este modo, sus decisiones pretenden no ser ideológicas, y son vendidas como decisiones acordes al -saber-, que derivan obligatoriamente, no por propios intereses, hacia decisiones acordes al -hacer-. Este proceso tergiversador produce un bucle, que avala la teoría griega, en el que finalmente el hacer ya no "deforma" porque proviene de un saber previo, la Ciencia, es decir, ya no es técnica, es tecnología.
Este fraude ideológico ha sido utilizado en general por todas las políticas totalizadoras de la época moderna, tanto estatistas como minarquistas, tanto socialdemócratas como liberales, tanto progresistas como conservadores, desde Hitler a Obama, desde Stalin a Merkel o desde el Papa a Jacques Fresco... y todos y cada uno de ellos han vestido al conocimiento de oficialidad, es decir, han limitado y regulado el saber, al modo del Ministerio del Conocimiento de Orwell.
Esta razón instrumental, que olvida otras fundamentales como la estética o la ética, arrasan con la anteriores conceptualizaciones del conocimiento, tanto que alguno de sus fundadores como Francis Bacon ridiculiza al pensamiento griego por dedicarse sólo a contemplar la naturaleza y no a actuar sobre ella. A partir de ese momento se trata, como Lenin o Hitler aspiraban, de someterla y dominarla. No olvidemos, claro está, que el hombre es parte de la naturaleza, ergo para dominar completamente la naturaleza, para someterla y explotarla, es necesario dominar, someter y explotar al hombre. De ese afán de control derivan las modernas disciplinas pseudocientíficas como la psicología, la psiquiatría, la sociología... así como del afán de ocultación del totalitarismo ideológico por medio de la disciplina cientíca proviene el proceso que ha llevado al -saber- a transformarse plenamente en Ciencia o ciencias.
Actualmente todo es Ciencia: ya no se trata de Derecho sino de Ciencias Jurídicas, de Economía sino de Ciencias Económicas, de Política sino de Ciencias Políticas... de modo que las disciplinas encaminadas a regular las relaciones humanas ya pueden justificar sus imposiciones en un previo conocimiento neutro, aideologico, contra el que no caben opiniones, pues eso supuestamente nos llevaría a enfrentar subjetividades frente a objetividades. Esta es una de las grandes falacias del sistema de dominación actual, el afirmar la objetividad de las decisiones tomadas por las estructuras de poder, propaganda precisamente extendida por medio de mecanismos tecnológicos tales como los modernos medios de comunicación, que han permitido una ideologización de la sociedad crítica anteriormente impensable. La realidad es otra bien diferente. Hay decisiones y acciones propiamente tecnológicas influidas por un criterio de optimización inevitablemente afectado por circunstancias sociales. Por ejemplo, industrializar la agricultura no es simplemente introducir equipos y maquinarias, es sobre todo algo que se basa en una comprensión de la naturaleza y de la acción humana sobre ella y se adoptan decisiones que parten de racionalidades económicas y sociales, de valores e intereses.
Rastreando la Historia, y reconociendo la hegemonía del imperio británico, observamos que si en España el uso de ambos términos es indeferenciado, esto no es así en otros países. En Francia, el término habitual es -técnica-, considerando la palabra -tecnología- como un anglicismo no recomendable, mientras que en UK, iniciador de la Revolución Industria,l es a la inversa, preponderando el uso del término -tecnología- frente a -técnica-.
Etimológicamente, dichos términos no son sinónimos, y su principal diferencia radica en la Revolución Científica, previa a la Revolución Industrial, es decir, en la aplicación técnica de los conocimientos científicos que dan lugar a la tecnología. Debido a esta correlación, algunos teóricos opinan que el término tecnología es ambiguo, y que su denominación exacta debería ser -Tecnociencia-. Dicho en otras palabras, la tecnología es la industrialización de la técnica, de manera paralela y metafórica al proceso de institucionalización de las creencias que dieron lugar a las religiones. Desde esta perspectiva la tecnología representa un nivel de desarrollo de la técnica en la que la alianza con la ciencia introduce un rasgo definitorio.
Como se sabe el pensamiento griego menospreciaba la técnica, lo práctico y consideraba superior la vida contemplativa o teorética. Platón y Aristóteles propusieron que ningún trabajador manual pudiera ser ciudadano; el trabajo artesanal y manual es vergonzoso y deformador. Teniendo en cuenta que detrás de todo avance en el conocimiento científico hay un desarrollo en el campo tecnológico, tal y como apunta Gustavo Bueno, así como que detrás de todo científico hay una ideología, podemos interpretar que la tecnología supone el mecanismo más eficaz para la expansión de las ideologías tras haber sido éstas justificadas por medio de la Ciencia. Tras la Ilustración, y el derrumbe de la filosofía como método alternativo del conocimiento, la "Ciencia" (concepto monoteista equívoco) monopoliza dicho proceso cognitivo, dando lugar al denominado fundamentalismo científico. Este fundamentalismo es el moderno argumento que utilizan las altas esferas del poder para implantar sus estructuras de dominación, al modo de las -revelaciones- dogmáticas de las diferentes religiones monoteístas. Un buen ejemplo de este asunto es la teoría del cambio climático antropogénico por el uso de combustibles fósiles, es decir, no se trata de cuestiones plenamente demostrables, como pueda ser un tema geométrico, sino la elección de unos datos, frente a la eliminación de otros, para apoyar una teoría que justifica la actuacción específica representada por la ideología que los decide. No hay datos definitivos que apoyen la teoría del IPCC, pero éste ha seleccionado los que le interesan, y les ha dado forma de Ciencia, de lo que llaman comunidad científica internacional. De este modo, sus decisiones pretenden no ser ideológicas, y son vendidas como decisiones acordes al -saber-, que derivan obligatoriamente, no por propios intereses, hacia decisiones acordes al -hacer-. Este proceso tergiversador produce un bucle, que avala la teoría griega, en el que finalmente el hacer ya no "deforma" porque proviene de un saber previo, la Ciencia, es decir, ya no es técnica, es tecnología.
Este fraude ideológico ha sido utilizado en general por todas las políticas totalizadoras de la época moderna, tanto estatistas como minarquistas, tanto socialdemócratas como liberales, tanto progresistas como conservadores, desde Hitler a Obama, desde Stalin a Merkel o desde el Papa a Jacques Fresco... y todos y cada uno de ellos han vestido al conocimiento de oficialidad, es decir, han limitado y regulado el saber, al modo del Ministerio del Conocimiento de Orwell.
El Renacimiento marcó un punto de viraje al establecer el primado del hombre sobre la naturaleza. El dominio del hombre exige del conocimiento, de un saber útil. Con ello la idea de un saber desinteresado va a ir cediendo paso a la idea de un saber útil, orientador de una práctica de dominio de la naturaleza. La nueva ciencia natural alimenta el proyecto de aprovechar el descubrimiento de leyes naturales para dominar la naturaleza. Más aún, esos conocimientos permiteron inventar máquinas que se basan en proyectos racionales sustentados en la nueva ciencia, abstracta y matematizada; esas particularidades son las que le permiten proyectar instrumentos y prácticas, es decir, inventar.
Es ese proceso de articulaciones renovadas entre conocimiento teórico, abstracto, matemático y creación de equipos, aparatos, máquinas, lo que permite el tránsito a la tecnología: la técnica se enriquece en virtud de su asunción dentro de un nuevo horizonte de racionalidad, la racionalidad científica, alimentada de un móvil utilitario. Es lo que Adorno y sus compañeros teoréticos de la Escuela de Francfort denominaron razón instrumental, y es, ese utilitarismo, el que ha marcado nuestra historia hasta la época actual, una época donde los valores de la filosofía, el plano metafísico de la persona, su espiritualidad ha sido desplazada a un reducto marginal mediante un proceso de cosificación, de reificación. Es fácilmente razonable dilucidar que lo metafísico es dificilmente mercantilizable por aplicaciones tecnológicas, quedando en manos de religiones u otros tipos de manipulación de conciencias como la propaganda al estilo de E.Bernays, pero de momento, sin una clara dominación o control total sobre ellas. Esto no tiene porqué ser así en un futuro cercano, o por lo menos eso opinan los transhumanistas como Kurzweil, que se emocionan profetizando el control que la Ciencia y la tecnología tendrán sobre el cerebro humano.Esta razón instrumental, que olvida otras fundamentales como la estética o la ética, arrasan con la anteriores conceptualizaciones del conocimiento, tanto que alguno de sus fundadores como Francis Bacon ridiculiza al pensamiento griego por dedicarse sólo a contemplar la naturaleza y no a actuar sobre ella. A partir de ese momento se trata, como Lenin o Hitler aspiraban, de someterla y dominarla. No olvidemos, claro está, que el hombre es parte de la naturaleza, ergo para dominar completamente la naturaleza, para someterla y explotarla, es necesario dominar, someter y explotar al hombre. De ese afán de control derivan las modernas disciplinas pseudocientíficas como la psicología, la psiquiatría, la sociología... así como del afán de ocultación del totalitarismo ideológico por medio de la disciplina cientíca proviene el proceso que ha llevado al -saber- a transformarse plenamente en Ciencia o ciencias.
Actualmente todo es Ciencia: ya no se trata de Derecho sino de Ciencias Jurídicas, de Economía sino de Ciencias Económicas, de Política sino de Ciencias Políticas... de modo que las disciplinas encaminadas a regular las relaciones humanas ya pueden justificar sus imposiciones en un previo conocimiento neutro, aideologico, contra el que no caben opiniones, pues eso supuestamente nos llevaría a enfrentar subjetividades frente a objetividades. Esta es una de las grandes falacias del sistema de dominación actual, el afirmar la objetividad de las decisiones tomadas por las estructuras de poder, propaganda precisamente extendida por medio de mecanismos tecnológicos tales como los modernos medios de comunicación, que han permitido una ideologización de la sociedad crítica anteriormente impensable. La realidad es otra bien diferente. Hay decisiones y acciones propiamente tecnológicas influidas por un criterio de optimización inevitablemente afectado por circunstancias sociales. Por ejemplo, industrializar la agricultura no es simplemente introducir equipos y maquinarias, es sobre todo algo que se basa en una comprensión de la naturaleza y de la acción humana sobre ella y se adoptan decisiones que parten de racionalidades económicas y sociales, de valores e intereses.
La tecnología no es un artefacto inocuo. Sus relaciones con la sociedad son muy complejas. De un lado, no hay duda de que la tecnología está sujeta a un cierto determinismo social. La evidencia de que ella es movida por intereses sociales parece un argumento sólido para apoyar la idea de que la tecnología está socialmente moldeada.
Pero también es importante visualizar el otro lado de la relación entre tecnología y sociedad. Para ello hay que detenerse en las características intrínsecas de las tecnologías y ver cómo ellas influyen directamente sobre la organización social y la distribución de poder.Las consecuencias políticas y sociales de la energía nuclear, las telecomunicaciones, las políticas tributarias, son, entre muchos, ejemplos del notable impacto social de la tecnología en los estilos de vida, en las relaciones interpersonales, en los valores, en las relaciones de poder.
En la civilización tecnológica que vivimos la tecnología es una red que abarca los más diversos sectores de la actividad humana "un modo de vivir, de comunicarse, de pensar, un conjunto de condiciones por las cuales el hombre es dominado ampliamente, mucho más que tenerlos a su disposición".
sábado, 4 de diciembre de 2010
EL CONOCIMIENTO ES INJUSTO.
Aunque la afirmación expresada en el título de esta entrada pueda resultar excesivamente metafísico, en realidad no es así. Tirando del hilo de las teorías del materialismo histórico, que determina que las relacciones sociales se modifican paralelamente a las modificaciones materiales, tendremos que tener en cuenta que las circunstancias materiales dependen del conocimiento en la obtención de recursos. Y como la Historia ha determinado, las sociedades con mayor número de recursos siempre han resultado victoriosas sobre las que menos recursos tenían, de modo que han posibilitado el expansionismo de dichas sociedades, lo que entendemos por imperialismo. Si Roma poseía, entre otros recursos, enormes cantidades de trigo para alimentar a sus ejércitos, el Imperio Británico, sede del actual imperialismo global, generó, por medio de la Revolución Industrial, los recursos militares necesarios para llevar a cabo con éxito su sueño expansionista, que viajó primeramente a USA y fundó posteriormente lo que hoy llamamos globalización, denominado por otros como Alex Jones o David Icke como New World Order (NWO).
Surge aquí una pregunta que no se suele realizar en la sociedad actual, y que justifica el actual desarrollo tecnológico, paralelo al obligado crecimiento continuo del capitalismo, o más bien, de las diferentes reencarnaciones del sistema económico de dominación utilizado por los Estados para acumular elementos de las estructuras de poder. Jared Diamond lo enuncia de la siguiente manera: -"La tecnología resolverá nuestros problemas. Ésta es una expresión de fé en el futuro, y se basa por tanto en unos supuestos antecedentes de que la tecnología ha resuelto más problemas de los que ha creado en el pasado reciente". Nada más lejos de la realidad. Chellis Glendinning denomina este proceso histórico como la teoría de los -parches tecnológicos-, y con un poco de interés podremos analizar la situación actual de nuestras sociedades y observar que se cumple literalmente.
Una sociedad que basa su realización como tal en los avances tecnológicos está predeterminada, debido al proceso entrópico, a fracasar por agotamiento de recursos (siempre teniendo en cuenta que en su historia de autodestrucción provocará modificaciones artificializadoras en sus individuos). En su agonía desarrollista, se verá obliagada a obtener recursos del exterior, lo que además se verá facilitado por el crecimiento en las técnicas militares, pilar sobre el que se basa cualquiera de los Estados de Derecho actuales. Esto provocará uno de los problemas que observamos diariamente, el colonialismo, hoy llamado por algunos demagogicamente como "paz duradera..." y demás basura manipuladora. Dice Jerry Mander, que -"Estamos tan absolutamente convencidos de la validez del proyecto tecnológico occidental que queremos -mejorar- las condiciones de los indígenas a toda costa, incluso contra su voluntad". No hará falta que realicemos estudios antropológicos para percatarse de que ninguna sociedad ha accedido voluntariamente a incluir los cambios producidos por la modernidad en sus ambientes; simplemente nos bastará con analizar objetivamente la Historia para comprobarlo. Un ejemplo cercano lo tenemos en la Guerra Civil española, y en su proceso de desruralización e industrialización, y en como el régimen dominante en aquellos momentos, que por cierto es el mismo que el actual, utilizo tanto mecanismos adoctrinadores (sobre todo la propaganda radiofónica) como represivos (donde jugó un gran papel la Guardia Civil) para conseguir modernizar al pueblo, creando así la nueva sociedad neo-esclava que padecemos hoy en día. La -sociedad rural tradicional- como sabiamente denomina Félix Rodrigo Mora fue el verdadero foco de oposición al franquismo, y no la clase industrial como la progresía del momento nos repite una y otra vez.
-"La desigualdad efectiva de los hombres ante el conocimiento da lugar al poder", como dice Peter Sloterdijk, de manera que el que se encuentra en la cima del conocimiento será el que resulte victorioso. Pero las victorias, como la vida, no son estables, todo fluye, como apuntó Heráclito con su "panta rei", así que como todo proceso tiene un fin, relevado por el comienzo de otro, la sociedad tecno-industrial tocará techo, y un nuevo tipo de sociedad, que también tenderá al expansionismo, se generará. Muy acertado estuvo A.Einstein cuando dijo: -"Yo no sé como será la tercera guerra mundial, lo que sí sé es que la cuarta los hombres la disputaremos con palos y piedras". Entrá aquí en juego la teoría del Pico del Petróleo, pero ese tema lo desarrollaré en otra entrada posterior.
Ya apuntaba Guy Debord que -" Con la Revolución Industrial, la división manufacturera del trabajo y la producción masiva para el mercado mundial, la mercancía aparece efectivamente como una potencia que viene a ocupar realmente la vida social. Es entonces cuando se constituye la economía política, como ciencia dominante, y como ciencia de la dominación", -" El crecimiento económico libera las sociedades de la presión natural que exigía su lucha inmediata por la subsistencia, pero aún no se han liberado de su liberador". Desde luego, no resulta muy tranquilizador comprender en qué situación nos encontramos realmente, en la que unos pocos, las élites, poseen el monopolio del conocimiento, con lo que son capaces de someter al resto, pero como dice Erik Gómez-Baggethun -"Los movimientos populares contra los procesos de modernización han estado presentes desde el principio de la revolución industrial" de modo que finalmente, como siempre ha ocurrido y ocurrirá, como intuía Nietzsche, volveremos a un punto de inicio para empezar de nuevo a desarrollarnos, como un eterno retorno, y quizás en ese nuevo camino la humanidad, o lo que queramos entender como tal, tome una dirección que la aleje de la razón instrumental y la acerque a una razón estética, donde el desarrollo tecnológico tendrá los limites que le impongan la voluntad de los individuos que no quieran ser agredidos por las injusticias del conocimiento material.
Surge aquí una pregunta que no se suele realizar en la sociedad actual, y que justifica el actual desarrollo tecnológico, paralelo al obligado crecimiento continuo del capitalismo, o más bien, de las diferentes reencarnaciones del sistema económico de dominación utilizado por los Estados para acumular elementos de las estructuras de poder. Jared Diamond lo enuncia de la siguiente manera: -"La tecnología resolverá nuestros problemas. Ésta es una expresión de fé en el futuro, y se basa por tanto en unos supuestos antecedentes de que la tecnología ha resuelto más problemas de los que ha creado en el pasado reciente". Nada más lejos de la realidad. Chellis Glendinning denomina este proceso histórico como la teoría de los -parches tecnológicos-, y con un poco de interés podremos analizar la situación actual de nuestras sociedades y observar que se cumple literalmente.
Una sociedad que basa su realización como tal en los avances tecnológicos está predeterminada, debido al proceso entrópico, a fracasar por agotamiento de recursos (siempre teniendo en cuenta que en su historia de autodestrucción provocará modificaciones artificializadoras en sus individuos). En su agonía desarrollista, se verá obliagada a obtener recursos del exterior, lo que además se verá facilitado por el crecimiento en las técnicas militares, pilar sobre el que se basa cualquiera de los Estados de Derecho actuales. Esto provocará uno de los problemas que observamos diariamente, el colonialismo, hoy llamado por algunos demagogicamente como "paz duradera..." y demás basura manipuladora. Dice Jerry Mander, que -"Estamos tan absolutamente convencidos de la validez del proyecto tecnológico occidental que queremos -mejorar- las condiciones de los indígenas a toda costa, incluso contra su voluntad". No hará falta que realicemos estudios antropológicos para percatarse de que ninguna sociedad ha accedido voluntariamente a incluir los cambios producidos por la modernidad en sus ambientes; simplemente nos bastará con analizar objetivamente la Historia para comprobarlo. Un ejemplo cercano lo tenemos en la Guerra Civil española, y en su proceso de desruralización e industrialización, y en como el régimen dominante en aquellos momentos, que por cierto es el mismo que el actual, utilizo tanto mecanismos adoctrinadores (sobre todo la propaganda radiofónica) como represivos (donde jugó un gran papel la Guardia Civil) para conseguir modernizar al pueblo, creando así la nueva sociedad neo-esclava que padecemos hoy en día. La -sociedad rural tradicional- como sabiamente denomina Félix Rodrigo Mora fue el verdadero foco de oposición al franquismo, y no la clase industrial como la progresía del momento nos repite una y otra vez.
-"La desigualdad efectiva de los hombres ante el conocimiento da lugar al poder", como dice Peter Sloterdijk, de manera que el que se encuentra en la cima del conocimiento será el que resulte victorioso. Pero las victorias, como la vida, no son estables, todo fluye, como apuntó Heráclito con su "panta rei", así que como todo proceso tiene un fin, relevado por el comienzo de otro, la sociedad tecno-industrial tocará techo, y un nuevo tipo de sociedad, que también tenderá al expansionismo, se generará. Muy acertado estuvo A.Einstein cuando dijo: -"Yo no sé como será la tercera guerra mundial, lo que sí sé es que la cuarta los hombres la disputaremos con palos y piedras". Entrá aquí en juego la teoría del Pico del Petróleo, pero ese tema lo desarrollaré en otra entrada posterior.
Ya apuntaba Guy Debord que -" Con la Revolución Industrial, la división manufacturera del trabajo y la producción masiva para el mercado mundial, la mercancía aparece efectivamente como una potencia que viene a ocupar realmente la vida social. Es entonces cuando se constituye la economía política, como ciencia dominante, y como ciencia de la dominación", -" El crecimiento económico libera las sociedades de la presión natural que exigía su lucha inmediata por la subsistencia, pero aún no se han liberado de su liberador". Desde luego, no resulta muy tranquilizador comprender en qué situación nos encontramos realmente, en la que unos pocos, las élites, poseen el monopolio del conocimiento, con lo que son capaces de someter al resto, pero como dice Erik Gómez-Baggethun -"Los movimientos populares contra los procesos de modernización han estado presentes desde el principio de la revolución industrial" de modo que finalmente, como siempre ha ocurrido y ocurrirá, como intuía Nietzsche, volveremos a un punto de inicio para empezar de nuevo a desarrollarnos, como un eterno retorno, y quizás en ese nuevo camino la humanidad, o lo que queramos entender como tal, tome una dirección que la aleje de la razón instrumental y la acerque a una razón estética, donde el desarrollo tecnológico tendrá los limites que le impongan la voluntad de los individuos que no quieran ser agredidos por las injusticias del conocimiento material.
viernes, 3 de diciembre de 2010
"LA SOCIEDAD INDUSTRIAL Y SU FUTURO"
He escogido el título del manifiesto de Ted Kaczynski porque entiendo que representa la problemática actual, a pesar de que las masas no se planteen las cuestiones de este modo. La supuesta realidad contemporánea está casi completamente sobresocializada, es decir, ha asumido ciertos parámetros, de modo que sus ataques van dirigidos exclusivamente a los lugares donde el sistema permite ser atacado, pero no más allá.
*Advierto que el debate sobre los métodos del Unabomber podría ser desarrollado en cualquier momento, aunque reconociendo que con cierto miedo, sobre todo teniendo en cuenta la aparición de esa figura jurídica que lleva al sistema de dominación a límites nunca antes desarrollados, la -apología-, clarísimo atentado a la libertad de conciencia, uno de los grandes males que asolan hoy día a las sociedades modernas tecno-industriales. Como decía A.Camus en su obra El Hombre Rebelde, -"En el tiempo de las ideologías hay que ponerse en regla con el crimen".
Personalmente considero que nos encontramos ante una problemática tecnológica, frente a la que el orden moral, la política o la filosofía no tienen mucho que hacer. En palabras de M.Amorós, -"Si la realidad social no está madura para los avances técnicos que llaman a la puerta tanto peor para la realidad, porque será devastada por ellos". Una sociedad basada en el desarrollo tecnológico adopta formas de lo que Lewis Mumford denominaba -megamáquina social-, y en ella, como en cualquier máquina que se pretenda que funcione eficientemente, se produce un fenómeno de estandarización. Ese proceso es el que fulmina la libertad de conciencia, de modo que, como observó T.Adorno, -"La estandarización obliga al sujeto a elegir entre la mercantilización o la esquizofrenia". Es la estandarización, por tanto, proveniente de la necesidad de funcionamiento de la megamáquina, la que provoca la sobresocialización de los individuos y de sus particulares libertades de conciencia. El resto de individuos y de colectividades, que estén en desacuerdo con las obligaciones ideológicas del sistema tecno-industrial se verán avocados a la marginalización dentro de la sociedad en la que planteen sus oposiciones, pues sus contraindicaciones perjudican el buen funcionamiento de lo que la mayoría considera como sociedad ideal. Como apuntó J.Cammate, -"...el obrero tiende a ser domesticado puesto que considera la dominación del capital como un fenómeno natural, en una etapa posterior, cuando pasa de ser simplemente un productor a productor-consumidor", o como dicen ahora los modernitos, prosumidor.
Ante está obligatoriedad de alienación total me pongo de parte de M.Stirner, cuando dice: -"A mi individualidad no quiero que la toquen, pues la individualidad es precisamente lo que la sociedad reprime y se propone sujetar a su poder". Así como actualmente la crítica sobresocializada ataca únicamente a las multinacionales como instrumento del capitalismo, pero deja a los Estados como salvadores de la humanidad, esa misma crítica generalizada ataca constantemente a la individualidad, tachándola de egoísmo, como si el egoísmo fuera "malo" per se. M.Rothbard opinaba que -"Cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo", mientras que O.Wilde escribía -"El individualismo no ejerce compulsión sobre el hombre. Por el contrario, dice al hombre que no debe permitir que se ejerza ninguna compulsión sobre él". Pues bien, esa -compulsión- es la que ejerce el sistema industrial mediante el par estatismo-capitalismo sobre todos y cada uno de nosotros, y si por un lado es cierto que dicha presión es necesaria para que el sistema funcione correctamente, no es menos cierto que somos nosotros los que individualmente tenemos el derecho y la obligación de plantearnos si ese es el sistema en que queremos vivir.
Como reflexionaba H.D.Thoreau -"La mayoría de los lujos, y muchas de las llamadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, si no que resultan verdaderos obstáculos para la elevación de la humanidad". La clave del sistema actual, como ya he dicho, es el desarrollo tecnológico, pues es el que ha permitido a la clase dominante transmitir su doctrina autoperpetuadora del poder al resto de los individuos, de modo que cuando éstos se asocian para criticar al sistema lo hacen de una manera que nunca violenta las bases de las estructuras de poder. Podemos clasificar, o mejor, escindir, como hace la Ciencia (concepto ilógico derivado del monoteísmo religioso), en dos puntos a los mecanismos que posee el sistema actual para imponer, por medio de la tecnología, su poder:
No será cuestión de illuminatis, ni de masones, ni de sionistas, ni de extraterrestres, ni de 2012´s, ni de intraterrenos, ni de islamistas... si no que como explicaba W.Benjamin -"Toda guerra venidera será a la vez una rebelión de esclavos de la técnica". La ONU, como representante de la oligarquía global del sistema tecno-industrial, ya lo ha dejado claro, sólo hay que querer entenderlo: -"En la actualidad, el control de la tecnología constituye el instrumento más importante y la piedra angular de la lucha por el poder. Quienes controlan la tecnología están en una posición privilegiada para controlar la distribución internacional del ingreso".
*Advierto que el debate sobre los métodos del Unabomber podría ser desarrollado en cualquier momento, aunque reconociendo que con cierto miedo, sobre todo teniendo en cuenta la aparición de esa figura jurídica que lleva al sistema de dominación a límites nunca antes desarrollados, la -apología-, clarísimo atentado a la libertad de conciencia, uno de los grandes males que asolan hoy día a las sociedades modernas tecno-industriales. Como decía A.Camus en su obra El Hombre Rebelde, -"En el tiempo de las ideologías hay que ponerse en regla con el crimen".
Personalmente considero que nos encontramos ante una problemática tecnológica, frente a la que el orden moral, la política o la filosofía no tienen mucho que hacer. En palabras de M.Amorós, -"Si la realidad social no está madura para los avances técnicos que llaman a la puerta tanto peor para la realidad, porque será devastada por ellos". Una sociedad basada en el desarrollo tecnológico adopta formas de lo que Lewis Mumford denominaba -megamáquina social-, y en ella, como en cualquier máquina que se pretenda que funcione eficientemente, se produce un fenómeno de estandarización. Ese proceso es el que fulmina la libertad de conciencia, de modo que, como observó T.Adorno, -"La estandarización obliga al sujeto a elegir entre la mercantilización o la esquizofrenia". Es la estandarización, por tanto, proveniente de la necesidad de funcionamiento de la megamáquina, la que provoca la sobresocialización de los individuos y de sus particulares libertades de conciencia. El resto de individuos y de colectividades, que estén en desacuerdo con las obligaciones ideológicas del sistema tecno-industrial se verán avocados a la marginalización dentro de la sociedad en la que planteen sus oposiciones, pues sus contraindicaciones perjudican el buen funcionamiento de lo que la mayoría considera como sociedad ideal. Como apuntó J.Cammate, -"...el obrero tiende a ser domesticado puesto que considera la dominación del capital como un fenómeno natural, en una etapa posterior, cuando pasa de ser simplemente un productor a productor-consumidor", o como dicen ahora los modernitos, prosumidor.
Ante está obligatoriedad de alienación total me pongo de parte de M.Stirner, cuando dice: -"A mi individualidad no quiero que la toquen, pues la individualidad es precisamente lo que la sociedad reprime y se propone sujetar a su poder". Así como actualmente la crítica sobresocializada ataca únicamente a las multinacionales como instrumento del capitalismo, pero deja a los Estados como salvadores de la humanidad, esa misma crítica generalizada ataca constantemente a la individualidad, tachándola de egoísmo, como si el egoísmo fuera "malo" per se. M.Rothbard opinaba que -"Cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo", mientras que O.Wilde escribía -"El individualismo no ejerce compulsión sobre el hombre. Por el contrario, dice al hombre que no debe permitir que se ejerza ninguna compulsión sobre él". Pues bien, esa -compulsión- es la que ejerce el sistema industrial mediante el par estatismo-capitalismo sobre todos y cada uno de nosotros, y si por un lado es cierto que dicha presión es necesaria para que el sistema funcione correctamente, no es menos cierto que somos nosotros los que individualmente tenemos el derecho y la obligación de plantearnos si ese es el sistema en que queremos vivir.
Como reflexionaba H.D.Thoreau -"La mayoría de los lujos, y muchas de las llamadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, si no que resultan verdaderos obstáculos para la elevación de la humanidad". La clave del sistema actual, como ya he dicho, es el desarrollo tecnológico, pues es el que ha permitido a la clase dominante transmitir su doctrina autoperpetuadora del poder al resto de los individuos, de modo que cuando éstos se asocian para criticar al sistema lo hacen de una manera que nunca violenta las bases de las estructuras de poder. Podemos clasificar, o mejor, escindir, como hace la Ciencia (concepto ilógico derivado del monoteísmo religioso), en dos puntos a los mecanismos que posee el sistema actual para imponer, por medio de la tecnología, su poder:
- medios represivos (ejército, policía, cárceles, leyes, sanciones...) y,
- medios adoctrinadores (escuela, universidad, cine, prensa, radio, www, TV...).
No será cuestión de illuminatis, ni de masones, ni de sionistas, ni de extraterrestres, ni de 2012´s, ni de intraterrenos, ni de islamistas... si no que como explicaba W.Benjamin -"Toda guerra venidera será a la vez una rebelión de esclavos de la técnica". La ONU, como representante de la oligarquía global del sistema tecno-industrial, ya lo ha dejado claro, sólo hay que querer entenderlo: -"En la actualidad, el control de la tecnología constituye el instrumento más importante y la piedra angular de la lucha por el poder. Quienes controlan la tecnología están en una posición privilegiada para controlar la distribución internacional del ingreso".
jueves, 2 de diciembre de 2010
-"...Y QUE LA VERDAD PIERDA SU SILENCIO".
Tras un tiempo dedicado celosamente a buscar las verdades de este mundo en el que me ha tocado vivir, en una etapa en la que me he podido permitir el lujo (dada la cotidianidad impuesta por el sistema a las personas carentes de poder) de dedicar muchas horas al día, durante varios años, a analizar e intentar comprender en qué condiciones estamos ahora, y cuál ha sido la evolución que nos ha llevado a ellas, he llegado a unas conclusiones que me gustaría comentar.
Primeramente debería explicar porqué las considero -conclusiones- y no -intuiciones-, y ello es debido a que el procedimiento de pensamiento objetivo imita el proceso de buscar algo perdido en un cubo de basura, en el que tras irte deshaciendo de la mierda que no te interesa llegas a encontrar lo que buscabas. Hay que tener en cuenta que el cubo tiene mierdas que se parecen a lo buscado, y que por tanto despiertan el interés del buscador, hasta que considera que no es lo que buscaba. También podría ser que finalmente el objeto buscado no se encontrara en el cubo, al modo posmodernista-relativista, pero definitivamente sí lo está, y el buscador -concluye- su búsqueda. Es decir, he llegado al punto en que tras haber descartado dialécticamente el resto de ideas, tengo un grupo de ellas capaces de oponerse al resto y conseguir la victoria.
En segundo lugar, tengo la certeza de que no tendré tiempo durante mi vida para responder a todas las preguntas que me hago a mí mismo, y eso, yo diría, es entrañable. No hay ningún problema, ya que algunas de las preguntas que me resultan vitales han obtenido conclusiones, y pienso que eso es el objetivo más importante a la que una persona debe aspirar para poder ser humana.
Finalmente asumo que las conclusiones que expondré, por resultar diferentes al pensamiento de masas, resultarán objeto de fáciles críticas e incluso de ridiculizaciones, pero no será tampoco un problema, pues tengo un as en la manga. Una de mis conclusiones es que el sistema de dominación, por medio de la injusticia del conocimiento y el desarrollo tecnológico, ha impuesto, en los países desarrollados un sistema de valores y opiniones perfectamente acordes con su funcionamiento, y ha domesticado a las masas de modo que se refuercen a sí mismas por medio de diferentes mecanismos, uno de los cuales es la repetición de los dogmas aprendidos por el sistema, y otro el humor, con el objetivo de vanalizar el tema a tratar.
Como decía J.S.Mill, -"Cuando se encuentran personas que forman una excepción en la aparente unanimidad del mundo sobre cualquier asunto, aunque el mundo esté en lo cierto, es siempre probable que los disidentes tengan algo que decir que merezca ser oído, y que la verdad pierda su silencio".
Primeramente debería explicar porqué las considero -conclusiones- y no -intuiciones-, y ello es debido a que el procedimiento de pensamiento objetivo imita el proceso de buscar algo perdido en un cubo de basura, en el que tras irte deshaciendo de la mierda que no te interesa llegas a encontrar lo que buscabas. Hay que tener en cuenta que el cubo tiene mierdas que se parecen a lo buscado, y que por tanto despiertan el interés del buscador, hasta que considera que no es lo que buscaba. También podría ser que finalmente el objeto buscado no se encontrara en el cubo, al modo posmodernista-relativista, pero definitivamente sí lo está, y el buscador -concluye- su búsqueda. Es decir, he llegado al punto en que tras haber descartado dialécticamente el resto de ideas, tengo un grupo de ellas capaces de oponerse al resto y conseguir la victoria.
En segundo lugar, tengo la certeza de que no tendré tiempo durante mi vida para responder a todas las preguntas que me hago a mí mismo, y eso, yo diría, es entrañable. No hay ningún problema, ya que algunas de las preguntas que me resultan vitales han obtenido conclusiones, y pienso que eso es el objetivo más importante a la que una persona debe aspirar para poder ser humana.
Finalmente asumo que las conclusiones que expondré, por resultar diferentes al pensamiento de masas, resultarán objeto de fáciles críticas e incluso de ridiculizaciones, pero no será tampoco un problema, pues tengo un as en la manga. Una de mis conclusiones es que el sistema de dominación, por medio de la injusticia del conocimiento y el desarrollo tecnológico, ha impuesto, en los países desarrollados un sistema de valores y opiniones perfectamente acordes con su funcionamiento, y ha domesticado a las masas de modo que se refuercen a sí mismas por medio de diferentes mecanismos, uno de los cuales es la repetición de los dogmas aprendidos por el sistema, y otro el humor, con el objetivo de vanalizar el tema a tratar.
Como decía J.S.Mill, -"Cuando se encuentran personas que forman una excepción en la aparente unanimidad del mundo sobre cualquier asunto, aunque el mundo esté en lo cierto, es siempre probable que los disidentes tengan algo que decir que merezca ser oído, y que la verdad pierda su silencio".
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