sábado, 4 de diciembre de 2010

EL CONOCIMIENTO ES INJUSTO.

Aunque la afirmación expresada en el título de esta entrada pueda resultar excesivamente metafísico, en realidad no es así. Tirando del hilo de las teorías del materialismo histórico, que determina que las relacciones sociales se modifican paralelamente a las modificaciones materiales, tendremos que tener en cuenta que las circunstancias materiales dependen del conocimiento en la obtención de recursos. Y como la Historia ha determinado, las sociedades con mayor número de recursos siempre han resultado victoriosas sobre las que menos recursos tenían, de modo que han posibilitado el expansionismo de dichas sociedades, lo que entendemos por imperialismo. Si Roma poseía, entre otros recursos, enormes cantidades de trigo para alimentar a sus ejércitos, el Imperio Británico, sede del actual imperialismo global, generó, por medio de la Revolución Industrial, los recursos militares necesarios para llevar a cabo con éxito su sueño expansionista, que viajó primeramente a USA y fundó posteriormente lo que hoy llamamos globalización, denominado por otros como Alex Jones o David Icke como New World Order (NWO).

Surge aquí una pregunta que no se suele realizar en la sociedad actual, y que justifica el actual desarrollo tecnológico, paralelo al obligado crecimiento continuo del capitalismo, o más bien, de las diferentes reencarnaciones del sistema económico de dominación utilizado por los Estados para acumular elementos de las estructuras de poder. Jared Diamond lo enuncia de la siguiente manera: -"La tecnología resolverá nuestros problemas. Ésta es una expresión de fé en el futuro, y se basa por tanto en unos supuestos antecedentes de que la tecnología ha resuelto más problemas de los que ha creado en el pasado reciente". Nada más lejos de la realidad. Chellis Glendinning denomina este proceso histórico como la teoría de los -parches tecnológicos-, y con un poco de interés podremos analizar la situación actual de nuestras sociedades y observar que se cumple literalmente.
Una sociedad que basa su realización como tal en los avances tecnológicos está predeterminada, debido al proceso entrópico, a fracasar por agotamiento de recursos (siempre teniendo en cuenta que en su historia de autodestrucción provocará modificaciones artificializadoras en sus individuos). En su agonía desarrollista, se verá obliagada a obtener recursos del exterior, lo que además se verá facilitado por el crecimiento en las técnicas militares, pilar sobre el que se basa cualquiera de los Estados de Derecho actuales. Esto provocará uno de los problemas que observamos diariamente, el colonialismo, hoy llamado por algunos demagogicamente como "paz duradera..." y demás basura manipuladora. Dice Jerry Mander, que -"Estamos tan absolutamente convencidos de la validez del proyecto tecnológico occidental que queremos -mejorar- las condiciones de los indígenas a toda costa, incluso contra su voluntad". No hará falta que realicemos estudios antropológicos para percatarse de que ninguna sociedad ha accedido voluntariamente a incluir los cambios producidos por la modernidad en sus ambientes; simplemente nos bastará con analizar objetivamente la Historia para comprobarlo. Un ejemplo cercano lo tenemos en la Guerra Civil española, y en su proceso de desruralización e industrialización, y en como el régimen dominante en aquellos momentos, que por cierto es el mismo que el actual, utilizo tanto mecanismos adoctrinadores (sobre todo la propaganda radiofónica) como represivos (donde jugó un gran papel la Guardia Civil) para conseguir modernizar al pueblo, creando así la nueva sociedad neo-esclava que padecemos hoy en día. La -sociedad rural tradicional- como sabiamente denomina Félix Rodrigo Mora fue el verdadero foco de oposición al franquismo, y no la clase industrial como la progresía del momento nos repite una y otra vez.

-"La desigualdad efectiva de los hombres ante el conocimiento da lugar al poder", como dice Peter Sloterdijk, de manera que el que se encuentra en la cima del conocimiento será el que resulte victorioso. Pero las victorias, como la vida, no son estables, todo fluye, como apuntó Heráclito con su "panta rei", así que como todo proceso tiene un fin, relevado por el comienzo de otro, la sociedad tecno-industrial tocará techo, y un nuevo tipo de sociedad, que también tenderá al expansionismo, se generará. Muy acertado estuvo A.Einstein cuando dijo: -"Yo no sé como será la tercera guerra mundial, lo que sí sé es que la cuarta los hombres la disputaremos con palos y piedras". Entrá aquí en juego la teoría del Pico del Petróleo, pero ese tema lo desarrollaré en otra entrada posterior.

Ya apuntaba Guy Debord que -" Con la Revolución Industrial, la división manufacturera del trabajo y la producción masiva para el mercado mundial, la mercancía aparece efectivamente como una potencia que viene a ocupar realmente la vida social. Es entonces cuando se constituye la economía política, como ciencia dominante, y como ciencia de la dominación", -" El crecimiento económico libera las sociedades de la presión natural que exigía su lucha inmediata por la subsistencia, pero aún no se han liberado de su liberador". Desde luego, no resulta muy tranquilizador comprender en qué situación nos encontramos realmente, en la que unos pocos, las élites, poseen el monopolio del conocimiento, con lo que son capaces de someter al resto, pero como dice Erik Gómez-Baggethun -"Los movimientos populares contra los procesos de modernización han estado presentes desde el principio de la revolución industrial" de modo que finalmente, como siempre ha ocurrido y ocurrirá, como intuía Nietzsche, volveremos a un punto de inicio para empezar de nuevo a desarrollarnos, como un eterno retorno, y quizás en ese nuevo camino la humanidad, o lo que queramos entender como tal, tome una dirección que la aleje de la razón instrumental y la acerque a una razón estética, donde el desarrollo tecnológico tendrá los limites que le impongan la voluntad de los individuos que no quieran ser agredidos por las injusticias del conocimiento material.

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